viernes, 11 de agosto de 2017

El consumo de alcohol puede envejecerle hasta las mismas células

Mientras más alcohol consuma, más envejecen sus células, aumentando el riesgo de problemas relacionados con la edad como la enfermedad cardiaca, la diabetes, el cáncer y la demencia, sugiere un nuevo estudio.
Los investigadores estudiaron a 134 alcohólicos de 41 a 85 años de edad y un grupo de control de personas de las mismas edades que no eran alcohólicos.
Las muestras de ADN revelaron que los alcohólicos tenían unos telómeros más cortos.
"Los telómeros, las terminaciones de proteína de los cromosomas humanos, son marcadores del envejecimiento y de la salud general", apuntó el líder del estudio, el Dr. Naruhisa Yamaki, miembro clínico de la Facultad de Postgrados en Medicina de la Universidad de Kobe, en Japón.
Cada vez que una célula se replica, se pierde un trozo minúsculo del telómero, de forma que con la edad se acortan. Con el paso del tiempo, eso deja a los cromosomas menos protegidos, de forma que las células quizá no puedan funcionar de forma adecuada. Pero algunas personas tienen unos telómeros más cortos por motivos aparte del envejecimiento.
"Nuestro estudio mostró que los pacientes alcohólicos tienen unos telómeros más cortos, lo que significa que el consumo empedernido de alcohol provoca un envejecimiento biológico a nivel celular", dijo Yamaki.
Añadió que es importante que las personas comprendan que el consumo empedernido de alcohol provoca que los telómeros se acorten, porque "la concienciación de ese hecho ofrece una información importante necesaria para que las personas vivan en un mejor estado de salud".
Yamaki presentó el estudio el domingo en una reunión de la Sociedad de Investigación sobre el Alcoholismo (Research Society on Alcoholism), en Denver. Las investigaciones presentadas en reuniones médicas por lo general se consideran como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.
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lunes, 7 de agosto de 2017

El TOC podría estar vinculado con una inflamación en el cerebro, según un estudio

Las personas con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) tienen unos niveles altos de inflamación en el cerebro, un descubrimiento que según los investigadores podría conducir a nuevos tratamientos.
En el TOC, las personas por lo general tienen pensamientos negativos frecuentes que intentan controlar mediante la repetición de ciertos rituales o conductas, como lavarse las manos o revisar que las puertas estén cerradas.
Los investigadores canadienses compararon a 20 pacientes con TOC con un grupo de control de 20 personas sin la afección. Los pacientes con TOC tenían una inflamación un 32 por ciento más alta en seis regiones del cerebro que tienen un rol en el trastorno, según el estudio.
"Nuestra investigación mostró una potente relación entre la inflamación del cerebro y el TOC, sobre todo en las partes del cerebro que se sabe que funcionan de forma distinta en el TOC. Este hallazgo representa uno de los mayores avances en la comprensión de la biología del TOC, y podría conducir al desarrollo de nuevos tratamientos", apuntó el autor principal, el Dr. Jeffrey Meyer.
Meyer es director del Programa de Imágenes Neuroquímicas en los Trastornos del Estado de Ánimo y de Ansiedad del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto.
La inflamación o hinchazón es la respuesta del cuerpo ante una infección o lesión. Aunque ayuda al cuerpo a sanar, a veces puede ser nociva. Alterar el equilibrio entre los efectos útiles y los nocivos podría ser una clave para tratar el TOC, dijo Meyer en un comunicado de prensa del centro.
Señaló que unos medicamentos desarrollados para dirigirse a la inflamación cerebral implicada en otros trastornos podría ayudar a tratar el TOC.
Encontrar un nuevo método de tratamiento es importante, porque los fármacos actuales no ayudan a casi un tercio de los pacientes de TOC. Más o menos entre un 1 y un 2 por ciento de los adolescentes y adultos tienen el trastorno de ansiedad.
"Hay que trabajar para descubrir factores específicos que contribuyan a la inflamación cerebral, pero encontrar una forma de reducir los efectos nocivos y aumentar los efectos útiles de la inflamación podría permitirnos desarrollar un tratamiento nuevo mucho más rápidamente", concluyó Meyer.
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viernes, 4 de agosto de 2017

¿El hábito de comer lácteos bajos en grasa aumenta el riesgo de Parkinson?

Aunque quizá crea que comer alimentos lácteos bajos en grasa es una medida saludable, una nueva investigación sugiere que el hábito podría vincularse con un ligero riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson.
Los expertos que revisaron el estudio enfatizaron que los hallazgos son preliminares: el efecto fue modesto y la investigación no se diseñó para probar causalidad.
En el estudio, los investigadores analizaron datos de unos 130,000 hombres y mujeres, dando seguimiento a sus hábitos dietéticos cada cuatro años, así como a la cantidad de personas diagnosticadas con Parkinson.
Tras 25 años, más de mil personas desarrollaron Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa y progresiva que afecta a la coordinación y al movimiento.
Los que consumían al menos tres porciones de lácteos bajos en grasa al día tenían un riesgo un 34 por ciento más alto de desarrollar el trastorno que los que solo consumían una porción al día. Al observar en específico el consumo de leche, los investigadores encontraron que beber más de una porción de leche baja en grasa o desnatada al día también se vinculó con unas probabilidades un 39 por ciento más altas de desarrollar Parkinson. (La baja en grasa también incluyó a la sin grasa).
Esa asociación no se observó con el consumo de productos lácteos con toda la grasa, por ejemplo la leche entera.
Aun así, los investigadores dijeron que es esencial poner el riesgo en perspectiva.
"Es importante anotar que el riesgo de enfermedad de Parkinson sigue siendo bajo, incluso entre las personas de nuestro estudio que consumían las mayores cantidades de lácteos o leche bajos en grasa", señaló la autora del estudio, Katherine Hughes, investigadora en la Facultad de Salud Publica T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.
De las 5,830 personas que comían al menos tres porciones al día de lácteos bajos en grasa, apenas un 1 por ciento (60 personas) desarrollaron Parkinson durante el seguimiento de un cuarto de siglo. En comparación, de los más de 77,000 que comían menos de una porción al día, solo un 0.6 por ciento (483 personas) recibieron el diagnóstico.
Aunque los investigadores encontraron un vínculo, los hallazgos no probaron que comer productos lácteos provoque Parkinson.
"Se trató de un estudio observacional, así que como con cualquier estudio observacional hay un potencial de sesgo", anotó Hughes. Por ejemplo, el riesgo podría en realidad deberse a un tercer factor relacionado tanto con la ingesta de lácteos como con el riesgo de enfermedad. Para descartar esa posibilidad, los investigadores controlaron otros factores que afectan al riesgo, como el consumo de café, que se ha vinculado con un riesgo más bajo de Parkinson.
Los investigadores tampoco pueden explicar el vínculo con certeza. Según Hughes, una explicación posible es que la proteína de la leche reduce el nivel de urato en la sangre, que es una sustancia que se deriva del ácido úrico y que se expulsa en la orina. Algunas investigaciones han mostrado que unos niveles de urato relativamente altos, aunque no suficientemente altos para provocar la afección conocida como gota, se vinculan con un riesgo más bajo de Parkinson.
Los contaminantes en los lácteos, como los pesticidas, también podrían tener un rol, añadió Hughes.
Los investigadores no pueden decir con certeza por qué no encontraron un vínculo con los lácteos con toda su grasa, pero dijeron que podría deberse a que los efectos contrarios de las grasas saturadas en los lácteos ricos en grasa podrían ayudar a mantener un nivel protector de urato.
Los hallazgos sí añaden peso a los hallazgos anteriores de la investigación en laboratorio, dijo James Beck, director de ciencias de la Parkinson's Foundation. Pero también advirtió que "todo lo que pueden hacer es sacar una correlación", y no probar causalidad.
"Sugeriría que las personas no alteren sus dietas de forma dramática", planteó Beck. "Se trata de un aumento modesto en el riesgo de una enfermedad que, cuando se observa a la población general, sigue siendo relativamente poco común".
Obtener suficiente calcio de los productos lácteos es importante por otros motivos de salud, añadió Beck, por ejemplo mantener una buena salud ósea.
Un representante de la industria láctea también apuntó a los otros beneficios de los lácteos, entre ellos una reducción en el riesgo tanto de enfermedad cardiaca como de diabetes tipo 2, y una presión arterial más baja.
"Dado que la mayoría de las personas no comen suficientes alimentos lácteos (el estadounidense promedio come solo 1.8 de las tres porciones recomendadas de lácteos al día), es probable que a la mayoría de personas les convenga comer una dieta equilibrada y rica en nutrientes, que represente a todos los grupos de alimentos (incluyendo los lácteos) mientras se aclara la ciencia emergente", comentó Chris Cifelli, vicepresidente de investigación sobre la nutrición del Consejo Nacional de los Lácteos (National Dairy Council).
Cifelli añadió que "la ingesta diaria total no se asoció de forma significativa" con el riesgo de Parkinson, y que solo se mostró una asociación entre las dos cosas.
El estudio fue financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. y por el Departamento de Defensa de EE. UU. Aparece en línea el 7 de junio en la revista Neurology.
En Estados Unidos se ha diagnosticado Parkinson a más o menos un millón de personas, según la Parkinson's Foundation, y se diagnostican 60,000 casos nuevos al año.
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jueves, 3 de agosto de 2017

Señales de cáncer de piel

Dado que el cáncer de piel es el tipo más habitual de cáncer en Estados Unidos, usted debería aprender a detectar las señales tempranas, afirma un oncólogo.
"La detección temprana es clave. Cuando se detecta de forma temprana, la mayoría de los cánceres de piel pueden tratarse de forma efectiva y con frecuencia son curables", dijo el Dr. Jeffrey Farma, oncólogo quirúrgico en el Centro Oncológico Fox Chase en Filadelfia.
"Los individuos juegan un rol importante en la detección", dijo Farma dijo en un comunicado de prensa del centro. "Al estar familiarizado con las marcas de su propia piel, como los lunares, las pecas y manchas, es probable que detecte cualquier cambio".
Su recomendación es que un médico o dermatólogo revise su piel cada año, y que revise su propia piel en busca de señales de cáncer de piel con un espejo todos los meses.
Usar la regla ABCDE del cáncer de piel puede ayudarle a identificar los posibles problemas, incluyendo la forma más letal de cáncer de piel, el melanoma, comentó.
"A" de asimetría. Las lesiones del melanoma con frecuencia no tienen una forma simétrica, pero los lunares benignos normalmente son simétricos.
"B" de borde. Los lunares benignos normalmente tienen unos bordes lisos e iguales, mientras que las lesiones del melanoma normalmente tienen bordes irregulares que son difíciles de definir.
"C" de color. Un lunar con más de un color (azul, negro, marrón, canela, etc.) o la distribución irregular del color a veces puede ser una señal de alarma de melanoma. Los lunares benignos normalmente tienen un solo tono de marrón o canela.
"D" de diámetro. Las lesiones del melanoma con frecuencia son de más de 6 milímetros de diámetro, aproximadamente el tamaño del borrador de un lápiz.
"E" de evolución. La evolución de los lunares es importante. Saber lo que es normal para usted podría salvar su vida.
"Si un lunar o una marca ha cambiado recientemente de color y/o tamaño, comuníquelo a su médico inmediatamente para que pueda determinar la causa", dijo Farma. "Recuerde que el cáncer de piel afecta a las personas con todos los tonos de piel, independientemente de cuál sea su complexión".
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lunes, 31 de julio de 2017

Los centenarios con frecuencia están más sanos que los adultos mayores de menos edad, según un estudio

Los estadounidenses que tienen 100 o más años de edad presentan unas tasas más bajas de enfermedades crónicas que los adultos mayores más jóvenes, encuentra un nuevo estudio.
Los investigadores de la Universidad de George Washington utilizaron datos de la Administración de Asuntos de Veteranos (VA) de EE. UU. para comparar a los centenarios con personas que tenían de 80 a 99 años. La mayoría eran hombres blancos que combatieron en la segunda guerra mundial.
"Además, esta generación pasó por la gran depresión", comentó en un comunicado de prensa de la universidad la autora del estudio, la Dra. Raya Elfadel Kheirbek. "Es increíble que lograran esa longevidad considerando todas las dificultades que tuvieron que afrontar".
Dijo que este grupo de centenarios de la VA nunca antes estudiados ofrece un mensaje importante de resistencia para todo el que esté teniendo dificultades.
Kheirbek, profesora asociada de medicina en la George Washington, también es médica de atención paliativa en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos en Washington, D.C.
Debido a sus antecedentes militares, muchos centenarios del estudio tenían un sentido fuerte de la disciplina y, por tanto, tendían a tomar decisiones saludables como no fumar ni beber, según Kheirbek.
Los hallazgos aparecieron recientemente en la revista Journal of the American Geriatrics Society.
Los centenarios son uno de los grupos de edad que están creciendo con mayor rapidez en el país. Se anticipa que superarán el millón para finales de siglo, según la Administración del Seguro Social de EE. UU.
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domingo, 30 de julio de 2017

Cómo crear en los niños el hábito de alimentarse de forma sana

¿Quiere ayudar a sus hijos a elegir opciones saludables de alimentos cuando no esté con ellos? Haga que cada comida en casa sea una lección sobre la buena nutrición.
Comience por mostrarles lo que una comida saludable conlleva, sugiere ChooseMyPlate.gov, del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA). Llene la mitad de su plato con frutas y verduras, una cuarta parte con granos (preferiblemente granos integrales) y una cuarta parte con proteína, como carne magra, mariscos y pescados, habichuelas o tofu. Entonces, deje que practiquen cómo elegir buenas opciones sirviéndose ellos mismos.
Mantenga las porciones pequeñas. Una cucharada de frutas y verduras, unos cuantos bocados de carne y una cuarta parte de una rebanada de pan es suficiente para los niños pequeños. No obligue a los niños acabar todo lo que hay en el plato, pero si lo hacen, deje que pidan repetir. Resístase a ofrecerles más usted. Enseñe a los niños a comer lentamente y concentrados, no frente a la televisión. Comerán la cantidad correcta para su cuerpo y reducirán el riesgo de obesidad, una grave amenaza para la salud.
Introduzca los alimentos nuevos más de una vez, preparándolos de distinta forma cada vez. Por ejemplo, puede servir el brócoli por primera vez encima de una papa horneada. La próxima vez, cómalo crudo o ligeramente al vapor con una salsa saludable. A veces, los niños deben ver un nuevo alimento unas cuantas veces, con frecuencia al lado de uno que conozcan, antes de decidir que les gusta.
Haga que sus hijos le ayuden en la cocina con tareas adecuadas para su edad. Aunque creen un poco de desorden, aprenderán unas habilidades de cocina saludables y comer lo que han cocinado los emocionará.
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miércoles, 26 de julio de 2017

¿Su hijo es 'alérgico a la penicilina' de verdad?

Muchos niños y adolescentes de los que se sospecha que son alérgicos a la penicilina, un antibiótico de primera línea y barato, en realidad no lo son, indica una nueva investigación.
Los hallazgos, que se hacen eco de una investigación parecida realizada a principios de este año en adultos, significan que a muchos pacientes se les recetan unos antibióticos de amplio espectro más caros, según los expertos. Estas alternativas pueden conllevar unos efectos secundarios mayores y contribuir al aumento de las infecciones resistentes a los antibióticos.
"Es importante cuestionarse esto porque lleva a un aumento sustancial en los costos, tanto para las familias como para el sistema de atención de la salud, cuando tenemos que pasar a usar un antibiótico de un espectro más amplio", dijo el autor del estudio, el Dr. David Vyles, médico asistente de emergencias pediátricas en el Colegio Médico de Wisconsin, en Milwaukee.
"Creemos que en muchos casos no se trata de una verdadera reacción alérgica", añadió. "Limita sustancialmente el tipo de antibióticos que pueden recetarse".
En 2014, en las farmacias de EE. UU. se dispensaron más de 266 millones de regímenes de antibióticos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Esto equivale a más de 5 recetas escritas cada año por cada 6 personas.
Vyles y su equipo analizaron los cuestionarios realizados por casi 600 padres de niños y adolescentes de entre 4 y 18 años de edad que describían los síntomas de alergia de sus hijos. Las familias llegaron a un departamento de emergencias pediátricas urbano en un periodo de 19 meses.
Un poco más de 300 de los niños y adolescentes habían experimentado síntomas de bajo riesgo de alergia a la penicilina, incluyendo sarpullidos, vómitos o diarrea, según los padres.
Se realizaron pruebas a 100 de estos niños y adolescentes de alergia a la penicilina mediante un proceso estándar de pruebas de tres partes. Esto incluye una prueba cutánea; una inyección con una cantidad pequeña de penicilina, y un "reto oral" en el que el niño traga una dosis de penicilina bajo una supervisión médica cercana.
El resultado fue que los 100 niños y adolescentes a los que se realizaron las pruebas no eran alérgicos y se les dejó de designar como tales en sus expedientes médicos, dijeron los investigadores.
"Durante mi residencia y mi beca en pediatría, constantemente vimos familias que reportaban una alergia a la penicilina y que cuestionaban la validez" de esa afirmación, dijo Vyles. Dos de sus 3 hijos pequeños también habían sido identificados erróneamente como alérgicos al medicamento, indicó.
¿Por qué existe esta confusión con respecto a quién es realmente alérgico a la penicilina?
Vyles y otro experto dijeron que muchos padres notan que sus hijos presentan un sarpullido más o menos en el mismo periodo en que se les ha recetado la penicilina. Pero el sarpullido probablemente se debe a una infección, no al medicamento.
"Muchas infecciones se asocian con un sarpullido, y si se da a un niño un antibiótico para esta enfermedad o por alguna otra razón, el sarpullido puede atribuirse erróneamente a una alergia a la penicilina", explicó el Dr. Stephen Eppes, vicepresidente de pediatría y director de enfermedades infecciosas pediátricas en el Sistema de Atención de la Salud Christiana en Wilmington, Delaware.
Eppes, que no participó en la nueva investigación, dijo que hasta al 10 por ciento de las personas se les dice o creen que son alérgicas a la penicilina. Pero cuando se les hace la prueba para la alergia, más del 90 por ciento de ellas en realidad no son alérgicas al medicamento.
"O bien para empezar el diagnóstico de alergia a la penicilina era incorrecto, o bien tenían una hipersensibilidad a la misma que desapareció con el tiempo", dijo. "Creo que lo primero es más habitual, lo que significa que las personas creen que han tenido una reacción que no es realmente una alergia".
Otra idea errónea es que la alergia a la penicilina es hereditaria, indicó Eppes, así que algunos de los padres que son alérgicos al medicamento dan por hecho que sus hijos también lo son.
Y dado que la prueba estándar de 3 pasos para la alergia a la penicilina dura unas 3 horas, muchos no quieren hacerla, afirmaron los médicos.
Vyles dijo que planea otro estudio basado en sus nuevos hallazgos. En esa investigación, los niños identificados como de bajo riesgo a la alergia a la penicilina procederán directamente al "reto oral" mientras sigan con el tratamiento en el departamento de emergencias del hospital.
El estudio aparece en la edición en línea del 3 de julio de la revista Pediatrics.
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